Paradigmas en la adoración

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Isaías 29: 13 “Dice, pues, el Señor: «Porque este pueblo se acerca a mí con su boca y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí y su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”.

A finales de la década de los ochenta en Rusia, los representantes de diferentes confesiones tuvieron que tratar con una sociedad excepcional que durante los setenta años del “experimento bolchevique” prácticamente había perdido la conexión con la vida espiritual y tenía una idea mínima y muy vaga de la religión y de los diferentes cultos. Por su parte, la sociedad rusa se entregó al “culto al consumo”, mientras que las reformas económicas privaban a millones de personas de sus ahorros y, con ellos, de la seguridad futura. Por lo tanto, las necesidades espirituales de la gente también cambiaron.

En la época soviética la absoluta mayoría de las comunidades religiosas era clandestina y la literatura religiosa se divulgaba en secreto. Incluso a principios de la década de los años ochenta hubo casos en los que los fieles que se reunían solo para leer el Evangelio eran procesados y condenados a penas de entre seis y ocho años de prisión. En estas condiciones, los cristianos rara vez podían asistir a misa y cultos.

Solo entre un 5 % y un 7 % de la población se consideraba creyente en aquel entonces (actualmente este índice es del 50 %), y solía ser gente de edad avanzada que se había familiarizado con la religión en su niñez gracias a sus padres, que habían crecido en la Rusia prerrevolucionaria. Pero incluso entre estas personas había quienes apenas sabían algo sobre religión.

En este contexto, un grupo de cristianos se reunión en el sótano de una vivienda, en el centro de Moscú. Ese día unas de las chicas había invitado a una amiga que no conocía al Señor al servicio devocional que tendrían en el sótano de la casa. Sigilosamente entraron y ya habían llegado los demás. Todos se saludaron efusivamente pero sin hacer ruido por temor a que se escuchara algo fuera de la casa.

Quién presidia la reunión comenzó pidiendo que todos se tomaran de las manos y cantarán al Señor con su corazón. La muchacha invitada sintió mucho temor y duda, pues pensó que los cantos de estas personas se escucharían fuera de la casa, aunque estuvieran en el sótano y caviló dentro de sí: - esta gente esta loca, nos escuchará la policía y nos echaran presos a todos -. Todos los hermanos reunidos, se tomaron de las manos y ella no hizo mas que cerrar sus ojos. De repente comenzó a escuchar como las personas ahí comenzaban a cantar, cada uno su propio canto y escuchaba como alababan al Señor. Abrió sus ojos y ¿cuál fue su sorpresa? Que las personas ahí reunidas no abrían su boca, solamente permanecían con sus ojos cerrados y tomados de la mano alababan al Señor en silencio, pero ella podía escuchar lo que cada uno cantaba y le decía a Jesús. De repente la habitación se llenó de un canto especial, diferente, unas voces que jamás había escuchado en su vida y terminó esa tarde entregando su corazón a Jesús y desde ese día en adelante mientras duró la persecución, alababa junto a sus hermanos con el corazón.

Este es un bello episodio, que a pesar de las circunstancias, estos hermanos alababan al Señor de esta forma. En esta oportunidad el Señor abrió los oídos espirituales de esta chica y fue tocada por el Espíritu Santo. Si bien es cierto, este es un hecho aislado, nos demuestra que no hay una forma específica para alabar al Señor.

¿Qué pasaría si un día le decimos a la congregación: vamos a alabar al Señor, pero no vamos a tocar ningún instrumento, tampoco vamos a cantar, pero vamos a alabar al Señor? Creo que las personas nos quedarán viendo raro, y al ver que el ministerio de alabanza deja a un lado los instrumentos y apagamos los equipos, se preguntarán unos a otros, ¿y ahora, que hacemos?

 Definiendo paradigma

Según el diccionario, paradigma significa «ejemplo» o «modelo». En todo el ámbito científico, religioso u otro contexto epistemológico, el término paradigma puede indicar el concepto de esquema formal de organización, y ser utilizado como sinónimo de marco teórico o conjunto de teorías.

Para tener mejor claro el concepto veamos la siguiente ilustración: Una vez un grupo de científicos decidió hacer un experimento y pusieron cinco monos en una jaula. En el centro se colocó una escalera con un montón de plátanos arriba. Cuando un mono se disponía a subir para hacerse con los plátanos, los científicos propinaron al grupo de monos con un chorro de agua fría. Tras varias interacciones de éste proceso, cada vez que un mono intentaba subir para coger los plátanos, los otros 4 le daban una paliza. Tras esto, y pasado un tiempo, ningún mono intentaba subir  por los plátanos.

Los científicos decidieron sustituir uno de los monos. Lo primero que hizo éste nuevo mono fue subir la escalera, siendo rápidamente bajado por los otros, y ganándose una paliza. Tras algunas palizas, el nuevo mono ya no volvía a intentar subir la escalera. Un segundo mono nuevo fue introducido, y ocurrió lo mismo.

El primer mono nuevo participó en la paliza del segundo mono nuevo. Un tercero fue introducido y, de nuevo, se repitió el proceso. El cuarto igual hasta que, por fin, el ultimo de los monos “viejos” fue sustituido.

Así, finalmente, en la jaula teníamos a un grupo de cinco monos que, aunque nunca habían recibido un chorro de agua fría, continuaban pegando a todo aquel osado mono que intentase subir la escalera con intención de coger los plátanos. ¿Por qué entonces actuaban así? Seguramente responderían: “Porque siempre se ha hecho así”.

Surge entonces la siguiente interrogante: ¿Cuántas cosas hacemos en el culto que no sabemos porque las hacemos? y la respuesta es, porque siempre se ha hecho así”.

“Su temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado”

Revisando la historia litúrgica de nuestras reuniones nos encontraremos con muchas cosas que fueron introducidas por los hombres, en parte por la necesidad del momento, en parte por ignorancia de la Palabra de Dios y en otras ocasiones por puro capricho; y hoy día hacemos muchas de esas cosas por el simple hecho que siempre se hizo así.

Hay acciones que aunque son bíblicas se han convertido en paradigmas, por ejemplo: alzar las manos, danzar, gritar, las caídas, etc. El levantar las manos es una expresión de alabanza y adoración, sin embargo la hemos explotado tanto desde el púlpito que muchas personas repiten esta acción como un acto mecánico en lugar de una acción espontánea. Ojo, no digo que todo el mundo lo hace así.

Cuando decimos, vamos a orar, la gente se pone de pie, otros cierran los ojos. Quiero recalcar que no estoy contradiciendo estas maneras de expresión, las cuales considero validas y sinceras, solamente las estoy poniendo de ejemplo para poder entender mejor el tema de los paradigmas, porque una acción espontánea se puede convertir en un paradigma.

Del avivamiento a la costumbre.

Existe una diferencia entre actuar por una ley y actuar por lo que se oye por fe

3:1 ¡Oh gálatas insensatos! ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad, a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado? 3:2 Esto solo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?  3:3 ¿Tan necios sois? ¿Habiendo comenzado por el Espíritu, ahora vais a acabar por la carne? Gálatas 1:1-3

cuando no hay madurez en el oír, las cosas del Espíritu se terminan haciendo en la carne.

Cuando la costumbre se hace ley, se pierde de vista el amor y la misericordia, Mateo 15:1-9.

15:1 Entonces se acercaron a Jesús ciertos escribas y fariseos de Jerusalén, diciendo:  15:2 ¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan. 15:3 Respondiendo él, les dijo: ¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición? 15:4 Porque Dios mandó diciendo: Honra a tu padre y a tu madre; y: El que maldiga al padre o a la madre, muera irremisiblemente.15:5 Pero vosotros decís: Cualquiera que diga a su padre o a su madre: Es mi ofrenda a Dios todo aquello con que pudiera ayudarte, 15:6 ya no ha de honrar a su padre o a su madre. Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. 15:7 Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías, cuando dijo: 15:8   Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. 15:9  Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.

Una costumbre es un hábito adquirido por la práctica frecuente de un acto. Las costumbres de una nación o persona, son el conjunto de inclinaciones y de usos que forman su carácter distintivo. Generalmente se distingue entre las que cuentan con aprobación social, y las malas costumbres, que son relativamente comunes, pero no cuentan con aprobación social, y a veces leyes han sido promulgadas para tratar de modificarlas en la conducta de las personas.

Algunas de las acciones que hacemos en nuestra liturgia han sido provocadas por un genuino avivamiento. Un mover especial de Dios llego a nuestra congregación, por medio de un canto, una acción de alabanza, etc. Por ejemplo, el Señor se manifestó la reunión pasada por medio del lavamiento de pies, por decir algo. Esto fue un mover de Dios que trajo quebrantamiento al pueblo y una unción fresca. Pero, si lo tomamos como una actividad cotidiana y la ejercemos siempre para provocar ese mismo mover que tuvimos en la reunión pasada, podemos caer en la costumbre, luego como dice el dicho: la costumbre se hace ley y al final nos encontramos con un paradigma al cual las futuras generaciones no sabrán explicar y la razón será: es que siempre se ha hecho así.

·       El propósito del Espíritu es la edificación, 1 Corintios 14:26?

·       La evidencia de que algo es de Dios es que produce edificación

·       La aceptación generalizada de algo no lo hace necesariamente una revelación.

Jesús rompiendo paradigmas.

“Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Juan 4:23

 

LA HORA SEXTA

Jesús viene a Samaria a romper paradigmas (cambiar ideas viejas):

“Y le era necesario pasar por Samaria.  Vino, pues, a una ciudad de Samaria llamada Sicar, junto a la heredad que Jacob dio a su hijo José.  Y estaba allí el pozo de Jacob. Entonces Jesús, cansado del camino, se sentó así junto al pozo. Era como la hora sexta.  Vino una mujer de Samaria a sacar agua; y Jesús le dijo:  Dame de beber. Juan 4:4-7

Encontramos primeramente como el Espíritu Santo hizo sentir la NECESIDAD a Jesús de ir a Samaria, precisamente al pozo de Jacob. El escenario donde se desarrolla esta historia tiene también una profunda enseñanza para todos nosotros. Jesús rompe el paradigma de las costumbres ya que Judíos y Samaritanos no se llevaban bien precisamente por motivos religiosos.

Jesús siente la necesidad de ir a Samaria y precisamente al pozo de Jacob. Aquí Jesús prepara toda una enseñanza que nos llevará al Padre, Jesús nos lleva al pozo de Jacob. Nos revela secretos escondidos para ser verdaderos adoradores, le revela tesoros escondidos a la Samaritana. Pero también nos enseña nuestra necesidad de adorar. ¿Recordemos cuando dijo yo y el Padre uno somos?. Aquí lo vamos a entender mejor.

Sin duda el pozo de Jacob representaba el sustento para muchas generaciones del agua física que durante siglos sirvió de fuente. Agua que fue necesaria para no morir de sed. En esta ocasión Jesús se sienta cansado del camino, entonces le pide de beber a esta Samaritana. La hora sexta o medio día, tal vez la hora más calurosa en esos lugares donde el calor del día obliga a refrescase con el agua física.

EL DON DE DIOS

Sin duda la conversación da un cambio, mientras Jesús comienza a hablarle a la mujer Samaritana del REGALO DE DIOS (El don de Dios). La mujer como que quiere entender un poco más. Pero recuerda Jesús está hablando de adoración aunque la mujer todavía no lo sabe.

“ La mujer samaritana le dijo: ¿Cómo tú, siendo judío, me pides a mí de beber, que soy mujer samaritana? Porque judíos y samaritanos no se tratan entre sí.  Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva.   La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva?  ¿Acaso eres tú mayor que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y sus ganados? Juan 4:9-12

La mujer antepone las costumbres ante todo y Jesús comienza a explicar más claramente del agua espiritual, comienza a hablar del Espíritu Santo el don de Dios, el agua viva que Jesús ofrece. El agua que podemos beber cuando adoramos. Pero la Samaritana no lo sabía.

“Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna. La mujer le dijo: Señor, dame esa agua, para que no tenga yo sed, ni venga aquí a sacarla”. Juan 4:13-15

¿Te ha sucedido cuando Dios te habla algo y tu no lo entiendes? Jesús aquí le estaba revelando a la Samaritana las cosas que suceden cuando alguien decide adorar a Dios. Jesús le estaba entregando perlas a la Samaritana, tesoros escondidos de Dios.

“El que bebiere de mi, no tendrá sed, el que bebiere de mi Espíritu, dice Jesús no tendrá sed jamás”

Jesús aquí le estaba revelando a la Samaritana el Espíritu Santo, cada vez que tu y yo nos disponemos a adorar a Dios para beber de su Espíritu, nos estamos saciando de Dios. En los momentos de adoración tú te puedes llenar de esa agua, el Espíritu de Dios se hace realidad en tu vida. Esa agua espiritual (Su Espíritu Santo) se vuelve en nosotros una fuente, donde nos saciamos y podemos saciar a otros. Jesús lo dijo:  “el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna”.

El espíritu que bebemos durante la adoración es una fuente que produce vida, vida en nosotros y vida en los que nos rodean.

JESUS ES EL ESPIRITU DE PROFECIA

“Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá. Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;  porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad. Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.  Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Juan 4:16-20

Entonces la conversación da un giro total esta vez, ahora Jesús le revela su vida a la Samaritana, entonces ella lo reconoce como profeta, pero además la samaritana comienza a hablar en términos espirituales. La samaritana ahora habla de adoración. Ahora si Jesús le da lo mejor de sus revelaciones, le da una revelación de la verdadera adoración. No de la aparente, no de la religiosa, no de los rituales, no de los sacrificios, no de la teología de la adoración, NO DE LAS COSTUMBRES. Le da una revelación de la verdadera adoración.

¿Cuantos de nosotros tenemos creencias de la adoración que son más religiosas, más parecidas a lo real, pero nunca hemos sido saciados del espíritu de Dios en la adoración?. NUNCA HEMOS ROTO PARADIGMAS. Tenemos una creencia, tenemos una teología, pero nunca nos hemos saciado de la sed espiritual al adorar como Dios lo pide. Tenemos necesidades, tenemos filosofías de la vida. Pero nunca nos hemos saciado de esa fuente Espiritual que salta para vida eterna.    

ADORACION EN ESPIRITU Y EN VERDAD

Entonces Jesús le revela la verdadera adoración a la samaritana:

“Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre.  Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos.  Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren”. Juan 4:21-23

Jesús le habla de un cambio que venía, el tiempo viene, Jesús iba a cambiar ese tiempo. Tradicionalmente los rituales de adoración se hacían a través de las prácticas y sacrificios que se hacían en el tabernáculo.

En Jesús se cumplen todos los ritos y sacrificios que simbolizaban el tener acceso a la viva presencia de Dios. Pero ahora ese acceso cambiaría para que el proceso fuera más fácil. Ahora ese tabernáculo y ese templo sabemos que somos nosotros mismos, y la adoración se hace en espíritu y en verdad. Solamente Jesús le pudo revelar no nada más en lo intelectual pero también en el espíritu a la samaritana del significado de esta adoración.

 

ES NECESARIO ADORAR AL PADRE

“Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.  Le dijo la mujer: Sé que ha de venir el Mesías, llamado el Cristo; cuando él venga nos declarará todas las cosas.  Jesús le dijo: Yo soy, el que habla contigo. Juan 4:24-26

Jesús tenía acceso directo con el Padre, Jesús era sin pecado y podía tener comunión directa con Dios. Por eso Dios le revelaba todas las cosas. Jesús estaba enseñando como llegar al Padre. Yo con mi espíritu puedo tocar el Espíritu del Padre, yo con mi espíritu me comunico con el Espíritu de Dios. En esa verdad, conociendo la verdad. Jesús le revelo la verdad a la Samaritana: Yo soy, el que habla contigo. SOY EL CRISTO, EL MESIAS.

Nuestra relación con Dios está basada con la verdad, la verdad que Cristo nos reveló. El pagó el precio de poder estar en la presencia de Dios con su vida, con su muerte y con su sangre. Ahora tengo libre acceso al Padre.

Ya no hay barreras, por eso Jesús dijo: “La hora viene, y ahora es, este que ves aquí, es el precio de tu entrada al Padre”

 

Dios se manifiesta de diferentes maneras.

En la escritura vemos como Dios se hace presente en diferentes escenarios. Los que nos demuestra que no podemos encasillarlo de una forma u otra.

En el monte Sinaí cuando le escribió en las tablas de la Ley se manifestó en truenos y relámpagos, nube y fuego. Éxodo 19:16-20

19:16 Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. 19:17 Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte. 19:18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. 19:19 El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante. 19:20 Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.

Se le apareció a Moisés también en medio de una zarza ardiente en el desierto.

A Elías, no se le apareció en el viento, ni el fuego, ni en el terremoto, si no en el silbo apacible. 1 Reyes 19:11-13

19:11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. 19:12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado. 19:13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

Dios se manifiesta de diferentes maneras. NO PODEMOS ENCASILLAR EL MOVER DE DIOS. Sin embargo tenemos que tomar en cuenta que toda manifestación del Espíritu limitada a tres condicionantes, que sea para edificación y que se haga decentemente y en orden, es lo que nos dice el apóstol Pablo en su carta a los Corintios capitulo 14.

Como conclusión, debemos tener cuidado de no abusar de algunas circunstancias que en determinado momento fueron de bendición para la congregación, queriendo repetir el patrón en procura de provocar la misma reacción en las personas. Lo importante es tener el discernimiento para saber cual es el sentir del Espíritu Santo para cada reunión. Los directores de culto deberán preparen el programa de acuerdo a lo que el Espíritu Santo quiera ministrar en cada culto.

Tenemos que estar preparados en el estudio de la escritura, la cual debe ser el colador de toda acción que hagamos, para que nuestro accionar este enmarcado en lo bíblico, sea decente, se haga en orden y para edificación.

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